1. Análisis técnico
Verificación de velocidad, responsive, meta tags, HTTPS, sitemap.xml y estructura de URLs.
Obtén un diagnóstico completo de tu SEO en segundos. Identifica problemas y recibe recomendaciones.
Verificación de velocidad, responsive, meta tags, HTTPS, sitemap.xml y estructura de URLs.
Análisis de calidad del contenido, densidad de palabras clave, encabezados H1-H6 y enlaces internos.
Evaluación de LCP, FID y CLS — las métricas que Google usa para clasificar sitios.
Informe detallado con puntuación SEO y recomendaciones priorizadas.
El 90% de los sitios tienen problemas técnicos que afectan su posicionamiento sin saberlo.
La gran mayoría de los sitios web tienen problemas SEO que sus propietarios desconocen: páginas lentas que ahuyentan a Google, meta etiquetas ausentes o duplicadas, contenido invisible para los rastreadores, enlaces internos rotos. Cada defecto parece menor por separado. Sumados, explican por qué un sitio se queda en la página 3 cuando su contenido merece más.
Una auditoría SEO responde a una pregunta simple: ¿qué impide concretamente que mi sitio suba? Sin este diagnóstico, optimizas a ciegas. La auditoría te permite invertir tu tiempo exactamente donde rinde.
La auditoría cubre los tres pilares del posicionamiento, con explicación y acción correctiva para cada problema:
Una auditoría de agencia de 1.500 a 5.000 € aporta análisis humano contextual — útil para sitios de miles de páginas con problemáticas complejas. Para la gran mayoría de los sitios, una auditoría automatizada detecta los mismos problemas fundamentales, al instante y sin presupuesto.
Nuestro consejo honesto: empieza con la auditoría gratuita, corrige los problemas identificados — suele ser el 80 % de la ganancia — y paga expertise humana solo si luego te estancas.
Un informe solo tiene valor si va seguido de acciones. El informe de Sherpeo prioriza cada problema por impacto estimado y esfuerzo de corrección: primero los bloqueos de indexación, luego las etiquetas y contenidos de las páginas con potencial, y al final las optimizaciones de rendimiento.
La regla de las primeras semanas: no corrijas todo, corrige lo que importa. Tres correcciones de alto impacto valen más que treinta micro-optimizaciones.